Lo que pasó fue lo siguiente:
Había dejado a Arco y a Luna en una finca, ésta finca tenía cerca eléctrica, lo cual me parecía bien. El señor me había dicho que seguramente se llevarían los perros a fómeque, pero entendí que en abril, y que mientras tanto podía irlos a visitar. Éste mismo señor se quedó con traky y me dijo que buscaría una persona que lo tuviera por que él no lo podía tener. Lo cual me pareció muy bien. Estaba tranquila.
10 días después Traky llegó a donde yo los tenía, es decir, cerca de mi casa, donde ellos vivían, en su guardería. Eso me movió el corazón de una manera que generó en mi angustia, descontrol, ternura, amor y culpa. Mi perrito debió caminar por horas para llegar de nuevo a mi casa.
Esta situación me hizo pensar que mi Traky, obviamente me estaba extrañando, y me estaba esperando, como no fuí, pues el decidió volver. Y entonces me sentí mal por mis otros perritos, pensé que ellos también me estarían esperando y yo debería irlos a visitar. Intenté varias veces irlos a visitar pero el señor no estaba, siempre me decía que estaba trabajando. Cuando llegó traky, me sentí intranquila por ellos y angustiada, sentía que ellos aún no entendían lo que estaba pasando, llamé a preguntar por ellos e insistir en irlos a ver, pero ésta vez me dijeron que ya se lo habían llevado.
Me dolió que no me hubieran dicho con anterioridad que se los iban a llevar, tenía mucha rabia. Sentía culpa de haberlos dejado, por que Traky fue en busca mía, pero ellos no pudieron así que ellos aún me estarían esperando, y ahora no podía hacer nada.
Enloquecí. Del miércoles a acá, he llorado. Me dió mucha tristeza, colapsé de tanto imaginar lo mucho que me quisieron los perros y lo mal que yo los estaba tratando. Tenía mucho dolor en mi alma en mi corazón. Quitarme esos pensamientos de la cabeza ha sido imposible, como cada pensamiento de tristeza activa los demás, pues todo se vuelve gris, no encuentro salida y enloquezco.
Amo a mis perros y los extraño a cada uno de ellos, no podía hacer más por ellos, era lo mejor, pero aún así me cuesta aceptar lo que pasó. Quisiera tenerlos a mi lado, siempre estuvieron al lado mio, nunca los amarré me acompañaron en mi tristeza y en mis alegrías. Es muy doloroso saber que no los tengo.
A traky lo entregue a un señor de una finca, muy buena persona, su hija de 9 años quería el perrito. Conocí el lugar, es increíble. Solo espero que no sufra por mi ausencia.
Luna y Arco no sé donde están, quiero ir a buscarlos, me siento en deuda con ellos. Necesito saber que están bien.
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